miércoles, 1 de julio de 2009

Feng Shui, un viejo nuevo amigo

Con más de 3.000 años de antigüedad, el Feng Shui es todavía una novedad en nuestro país. Un arte ambiental, una ciencia que estudia el funcionamiento de la vida, una herramienta para crear armonía en las construcciones del ser humano..., éstas, y muchas más, son definiciones válidas, pero ¿qué es realmente y cómo funciona el Feng Shui? Basado en el entendimiento taoísta del funcionamiento de la vida según el cuál el universo y todos sus componentes están en continuo cambio, constantemente influenciándose, el Feng Shui permite armonizar los espacios que utilizan personas físicas y fiscales con sus expectativas de vida.
“Dios no juega a los dados” decía el célebre científico Albert Einstein, probablemente refiriéndose a que el azar no es el responsable de lo que ocurre en nuestras vidas. La ciencia ambiental del Feng Shui nos enseña que la vida es un sistema meticuloso, dinámico y no caótico, de movimiento de contrarios: invierno-primavera, noche-día, espera-resolución, felicidad-tristeza, hombre-mujer, mente-cuerpo...Yin-Yang.
A través del Feng Shui podemos comprender el funcionamiento de la vida, las leyes que rigen en el universo en que vivimos, y por tanto incidir en ellas, creando espacios en los que se propicia la salud, el bienestar y la prosperidad. Por esta razón en muchos libros y publicaciones sobre Feng Shui encontramos que se le designa como ciencia y como arte, ambos términos igual de adecuados, la parte científica del Feng Shui representa su polaridad Yang y la parte artística su polaridad Yin. La vida resulta agradable y próspera cuando los contrarios están equilibrados, cuando hay un buen Feng Shui.